El tratado pandémico y las implicaciones para la autonomía nacional
Una nueva amenaza se cierne sobre el horizonte de la Soberanía de los Estados nacionales. En los últimos tiempos, el impulso de un Tratado Pandémico por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a firmar en Ginebra en 27 de mayo de 2024, representa una amenaza para la soberanía nacional y el ejercicio del derecho soberano a tomar decisiones en materia de salud pública.
La imposición de restricciones desproporcionadas o la centralización excesiva de poderes globalitarios en el contexto de una crisis sanitaria plantea serias inquietudes sobre el respeto a los derechos fundamentales y la capacidad de los países para tomar decisiones autónomas.
Riesgo de Dictadura Sanitaria
La reciente “Plandemia” ha generado preocupación ante la posibilidad de una «dictadura sanitaria». Ya vimos como las medidas de emergencia adoptadas en nombre de la salud pública puedan erosionar las libertades individuales y la autonomía de los Estados. La experiencia con medidas como los confinamientos, el uso masivo y permanente de mascarillas, así como la vacunación global con productos farmacéuticos experimentales, ha generado inquietud, al igual que la censura a perspectivas divergentes y a otras medidas eficaces tanto en prevención como en tratamiento.
Ampliación del Poder de la OMS
En mayo de 2022, se votaron algunas de las 300 enmiendas propuestas al Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005) y al nuevo Tratado de Pandemias de la OMS. Estas enmiendas buscan hacer que el RSI sea vinculante, lo que implicaría decisiones de cumplimiento obligatorio y podrían llevar a la eliminación de la protección de la dignidad, los derechos humanos y las libertades fundamentales. Además, buscan ampliar el alcance del RSI para cubrir todos los aspectos de la salud, no solo la salud pública.
Estas enmiendas otorgarían a la OMS un poder sin precedentes, permitiendo una mayor centralización del control político. Esto incluiría otorgar al Director General de la OMS la facultad de realizar recomendaciones durante cualquier evento con “potencial” para convertirse en una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII). Además, se propone que la OMS sea la única entidad capaz de generar información científica válida, confiable y verdadera para los Estados Partes. La inclusión de la palabra «potencial» en la declaración de emergencia de salud pública es inquietante, ya que sugiere que no se necesita una emergencia sanitaria real. Esto implica que cualquier situación, ya sea a nivel regional o internacional, podría ser justificada como una emergencia de salud pública potencial.
El cuestionamiento de las propuestas de la OMS
La intención original de la OMS era servir a los países, no dirigirlos. Las propuestas buscan disminuir la autonomía de decisión a nivel individual y nacional, reemplazándola con la obligación de seguir las recomendaciones de la OMS. Las modificaciones suprimen la frase «pleno respeto de la dignidad, los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas» del artículo 3, y la reemplazan con los principios de «equidad, inclusividad, coherencia y conforme a la responsabilidad diferenciada de los Estados Partes». Además, el artículo 17 de las modificaciones propuestas requiere que los países miembros de la OMS realicen «controles y análisis periódicos» para combatir la desinformación, lo cual restringe la libertad de expresión y amenaza el debate científico y el acceso a la información.
Es fundamental tener en cuenta que otorgar amplios poderes a una institución no elegida democráticamente, que recibe cerca del 80% de su financiamiento de particulares, para monopolizar la salud, representa un riesgo para la soberanía sanitaria y económica de los países miembros. Los patrocinadores de la OMS claramente persiguen beneficiarse al trasladar el control de aspectos lucrativos de la salud para promover el uso más amplio y eventualmente obligatorio de sus productos. La transparencia y la independencia en la toma de decisiones son aspectos cruciales que deben defenderse para garantizar que las medidas adoptadas estén basadas en evidencia científica sólida y en el interés público, en lugar de en intereses particulares.
Riesgos Económicos y Sociales
La posibilidad de repercusiones económicas significativas debido a políticas dictatoriales en el contexto de pandemias plantea preocupaciones añadidas. Las prolongadas y desproporcionadas restricciones podrían tener impactos devastadores en la economía y el bienestar de las personas, lo que supone un desafío adicional para encontrar un equilibrio entre la protección de la salud pública y el mantenimiento de la actividad económica. La implementación de la doctrina de shock podría crear un estado de emergencia que lleve a los ciudadanos a aceptar medidas que en otras circunstancias nunca hubieran consentido.
Esta situación puede recordarnos a la obra «1984» de George Orwell, donde el gobierno totalitario ejerce un control absoluto sobre la población, utilizando el miedo y la manipulación para mantener su poder. De manera similar, en tiempos de crisis, es vital estar alerta para proteger las libertades individuales y asegurar que las decisiones tomadas estén basadas en el interés público, no en alcanzar objetivos políticos o de poder.
Los países que adopten las enmiendas propuestas al RSI estarán obligados a acatar las recomendaciones de la OMS, incluyendo el cierre de fronteras, la restricción de viajes individuales, el aislamiento de individuos sospechosos, la obligatoriedad de exámenes médicos y vacunación, así como controles de salida y pruebas de detección. Todo esto será impuesto a los ciudadanos cuando la OMS, respaldada por grandes empresas multinacionales y adinerados inversores, determine de forma independiente que una amenaza sanitaria imprecisa representa un riesgo para otros países.
Fuente: infovid.cl
Conclusión
Es claro que el debate en torno al tratado pandémico y las posibles implicaciones para la soberanía nacional exige atención y análisis crítico. Las estrategias de salud pública deben estar basadas por completo en los valores y prioridades de la propia población, y no en las decisiones de líderes globalitarios que busca eliminar las fronteras y las identidades nacionales, cediendo la soberanía a estructuras supranacionales público-privadas.

